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Terra
La Coctelera

Aún puede ser.

Febrero lluvioso. Veloces vientos inundan los días. Tardes aburridas; largas y esperanzadas. Llega a su fin animando la vuelta de amores perdidos, que se los ha llevado tanto viento frío. Tormentas destructivas nos hacinan en casa, sin otra compañía que las letras amigas. Encuentros con uno mismo que desaparecen, cuando la luz vuelve. La caja tonta nos envuelve, la música nos enciende, la curiosidad nos distrae, nos olvidamos de lo que somos y vuelve la esperanza que sólo pretende mejorar, o hacernos ver que volverá eso que ya no está.

 

Los Besos Más Ricos.

Me ilusiona pensar que, en el momento menos esperado, aparecerás. Vendrás a buscarme y te quedarás para siempre.

Besos.

BROWNIE

Siempre recordaré aquel día en que me dijiste: "¿Es que a ti no hay nunca nada que te encante?"

Recuerdo aquellos días en que, entre clase y clase, comentábamos cual era nuestro nuevo vicio alimentario. Cada día salían nuevas porquerías, nuevas chuches y tú y yo las probábamos casi todas. "Me encantan" - decías tú. "No están mal, sí me gustan" - te respondía yo. Y un día indignada me soltaste eso de... ¿Es que a ti nunca hay nada que te encante?.

Ese día me fui a casa pensando en aquella frase. Era cierto, quizá sea demasiado exigente. ¡Qué pido! Era verdad, todo me gustaba, pero no había nada que me hiciese decir: ¡¡Ohhh, Dioos!!!! ¡Qué bueno está esto! ¡Me encanta!

Esa frase se quedó marcada en mi mente para siempre, porque es una de esas observaciones que hacen los demás sobre ti, y que si no te la hubieran dicho, tú no te darías cuenta de lo cierto que es.

Estos días recuerdo esta frase porque por fín lo he logrado. Algo me ha sorprendido tan gratamente, que me he dicho:

¡¡¡Ohhhh Diosss!!! ¡Pero que bueno está esto! Y me he acordado de ti, Andrea.

Creo que ese ha sido mi primer orgasmo culinario. Podría describirse así. Estaba muy bueno, pero creo que el factor sorpresa ha sido el que ha puesto la guinda. Ese bizcocho caliente... y ese helado frío... hummm!!! Ambos contrastes en mi boca me han sorprendido muy, muy, muy gratamente.

¡Qué pena que no se haya vuelto a repetir!

O eso creía.



Tengo ganas de llorar. Y con ellas vuelven las ganas de escribir. Pero en mi cabeza sólo aparecen ideas, frases... incapaces de ligarse y crear textos.

Sufro una pequeña lucha interior entre la tristeza y la alegría. La primera duerme en mí cada día.Lo sé. Ha encontrado un sitio, cómodo y agradable, entre los pedazos que han quedado esparcidos de mi alma.

Mi amiga y lejana alegría lucha contra ella cada día, pero no consigue arrancarla de esa comodidad para siempre. Parece abandonarla, un rato, en los momentos de jaleo, al escuchar voces estrañas. Posiblemente salga a estirar las piernas, o fumarse un cigarro, para tumbarse de nuevo cuando vuelve la calmada soledad.

A lo largo del día puede perder la batalla. Pero se resguarda en mi alma, conoce todos los nuevos rincones y parece recobrar fuerzas con cada luna.

Cada mañana parece que la lucha volviese a empezar. Cada nuevo día la tristeza empieza ganando.


9 meses

Hace frío y la ducha me espera. No sé si me hago la remolona por el frío, o porque sé que el chorro de agua se llevará el día de ayer. He vuelto a caer. He vuelto a llorar. Otra vez, con la sensación de no poder parar. Querer y no poder parar.

El agua caliente borrará las huellas de mi cara. Quitará el mal estar de mi piel. Hará que hoy sea un nuevo día. Que todo vuelva a ser como antes. O quizás no! Otra vez más fuerte, con más escudos, Volveré a empezar. Otro principio.

Me voy a la ducha. Y cuando salga veremos que nuevo camino toca tomar.

De Vuelta

He vuelto. Siento haber tardado tanto. Las vacaciones, genial. Pero he desaparecido porque he tenido problemas con el ordenador. Me ha costado una pasta arreglarlo y ahora me costará tiempo y mucha paciencia que vuelva a ser el mismo.

Este año he disfrutado de unas buenas vacaciones con amigas. Esta foto es de un pueblo de Asturias. Tranquilo y, en días, escandaloso. ¡¡Inolvidable!! Y esta primera visita irrepetible. Pues la ignorancia de lo que nos íbamos a encontrar, hizo que fuera un viaje maravilloso.

La segunda parte de las vacaciones nos fuimos de camping. Sol, playa y descanso. Que lo agradecimos después de tanta juerga. Muy buenos también esos días por playas de la provincia de Pontevedra.

Pues nada más. Este ha sido un pequeño blog, para actualizarme y para que sepáis que he vuelto. Que ya os echaba de menos.

Noche de Playa

Caminaba sola por la arena húmeda. Una noche realmente oscura, iluminada únicamente por las cinco farolas que acompañaban el pantalán. La luz sólo alcanzaba a los barcos, al agua y a la franja de arena más cercana al muro. Triste, sola y con ganas de llorar un rato, buscaba una piedra lisa en el muro para apoyar su espalda.

Sentada en la arena con las rodillas pegadas a su pecho, los brazos sobre ellas. la humedad le calaba un poco más el alma si cabe.

La noche estaba en silencio. Sólo se oía el agua calmada chocando por momentos con alguna de las piedras que formaban el muelle.

Miraba al frente. El leve danzar de las barcas y barcos casi imperceptible. La gran calma que reinaba la playa contrastaba con el desasosiego que reinaba en su cabeza. Todo iba mal otra vez. Sólo eran pequeñas cosas, pero eran demasiadas pequeñas cosas.

Las lágrimas caían por sus mejillas sin freno.

Pescadores furtivos rompen la calma de la noche. Frenan las lágrimas. Dos hombres buscan ingresos extras, o simplemente alimento para sus familias. Trabajo en equipo, duro, coordinado, rápido y silencioso.

Se van con la misma rapidez y cautela con la que llegan. En pocos segundos vuelve la calma.

Las lágrimas siguen dentro, pero las pequeñas cosas han perdido importancia.

Se levanta. Se despega de la fría piedra y de la humedad de la arena. Camina cabizbaja volviendo sobre sus pasos. Deshaciendo sus propias huellas...

Otro día más.

Suena un despertador. Mi cerebro reconoce la llamada y ordena que no se distraigan mis sueños. No es el mío.

Suena cada vez más fuerte.

Pero es el dulce beso el que me despega de tan profunda modorra. Dulce beso que me arranca una sonrisa, dulce beso al que correspondo con dulzura. Dulce beso que me llena de tristeza y alegría. Tristeza por el nuevo día que sólo muestra despedida y alegría por la persona amada: tan cercanas ambas.

Despegada, otra vez, de mis profundos sueños por el adiós de tus labios se apaga ya la tranquilidad de la noche.

Con dulzura empieza lo que las horas pondrán final. Largo viaje de vuelta a casa, duro día de trabajo.