Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: mis cosas

BROWNIE

Siempre recordaré aquel día en que me dijiste: "¿Es que a ti no hay nunca nada que te encante?"

Recuerdo aquellos días en que, entre clase y clase, comentábamos cual era nuestro nuevo vicio alimentario. Cada día salían nuevas porquerías, nuevas chuches y tú y yo las probábamos casi todas. "Me encantan" - decías tú. "No están mal, sí me gustan" - te respondía yo. Y un día indignada me soltaste eso de... ¿Es que a ti nunca hay nada que te encante?.

Ese día me fui a casa pensando en aquella frase. Era cierto, quizá sea demasiado exigente. ¡Qué pido! Era verdad, todo me gustaba, pero no había nada que me hiciese decir: ¡¡Ohhh, Dioos!!!! ¡Qué bueno está esto! ¡Me encanta!

Esa frase se quedó marcada en mi mente para siempre, porque es una de esas observaciones que hacen los demás sobre ti, y que si no te la hubieran dicho, tú no te darías cuenta de lo cierto que es.

Estos días recuerdo esta frase porque por fín lo he logrado. Algo me ha sorprendido tan gratamente, que me he dicho:

¡¡¡Ohhhh Diosss!!! ¡Pero que bueno está esto! Y me he acordado de ti, Andrea.

Creo que ese ha sido mi primer orgasmo culinario. Podría describirse así. Estaba muy bueno, pero creo que el factor sorpresa ha sido el que ha puesto la guinda. Ese bizcocho caliente... y ese helado frío... hummm!!! Ambos contrastes en mi boca me han sorprendido muy, muy, muy gratamente.

¡Qué pena que no se haya vuelto a repetir!

O eso creía.



Tengo ganas de llorar. Y con ellas vuelven las ganas de escribir. Pero en mi cabeza sólo aparecen ideas, frases... incapaces de ligarse y crear textos.

Sufro una pequeña lucha interior entre la tristeza y la alegría. La primera duerme en mí cada día.Lo sé. Ha encontrado un sitio, cómodo y agradable, entre los pedazos que han quedado esparcidos de mi alma.

Mi amiga y lejana alegría lucha contra ella cada día, pero no consigue arrancarla de esa comodidad para siempre. Parece abandonarla, un rato, en los momentos de jaleo, al escuchar voces estrañas. Posiblemente salga a estirar las piernas, o fumarse un cigarro, para tumbarse de nuevo cuando vuelve la calmada soledad.

A lo largo del día puede perder la batalla. Pero se resguarda en mi alma, conoce todos los nuevos rincones y parece recobrar fuerzas con cada luna.

Cada mañana parece que la lucha volviese a empezar. Cada nuevo día la tristeza empieza ganando.


9 meses

Hace frío y la ducha me espera. No sé si me hago la remolona por el frío, o porque sé que el chorro de agua se llevará el día de ayer. He vuelto a caer. He vuelto a llorar. Otra vez, con la sensación de no poder parar. Querer y no poder parar.

El agua caliente borrará las huellas de mi cara. Quitará el mal estar de mi piel. Hará que hoy sea un nuevo día. Que todo vuelva a ser como antes. O quizás no! Otra vez más fuerte, con más escudos, Volveré a empezar. Otro principio.

Me voy a la ducha. Y cuando salga veremos que nuevo camino toca tomar.

De Vuelta

He vuelto. Siento haber tardado tanto. Las vacaciones, genial. Pero he desaparecido porque he tenido problemas con el ordenador. Me ha costado una pasta arreglarlo y ahora me costará tiempo y mucha paciencia que vuelva a ser el mismo.

Este año he disfrutado de unas buenas vacaciones con amigas. Esta foto es de un pueblo de Asturias. Tranquilo y, en días, escandaloso. ¡¡Inolvidable!! Y esta primera visita irrepetible. Pues la ignorancia de lo que nos íbamos a encontrar, hizo que fuera un viaje maravilloso.

La segunda parte de las vacaciones nos fuimos de camping. Sol, playa y descanso. Que lo agradecimos después de tanta juerga. Muy buenos también esos días por playas de la provincia de Pontevedra.

Pues nada más. Este ha sido un pequeño blog, para actualizarme y para que sepáis que he vuelto. Que ya os echaba de menos.

SERÁ LA FIEBRE

¿Qué me está pasando? Estoy acatarrada. Ayer fue festivo por aquí y yo me he pasado todo el fin de semana en cama.

Digamos que he tenido mucho tiempo para mí. En lo que lleva pasado de año es la primera vez que paso tanto tiempo conmigo misma, sin sentirme angustiada.

Pero me duele el estómago, o lo tengo revuelto, o no sé qué narices es lo que me pasa.

Mi cabeza da vueltas, no deja de pensar en amores pasados, amigos presentes y amores por llegar. No deja de pensar en qué decir, en qué callar... da vueltas y vueltas y no quiere parar.

Acabo de terminar de leer "El psicoanalista" y me he quedado con esa sensación con la que se queda uno siempre que acaba de leer un libro. Tristeza, por haberlo acabado, pero con provecho por lo leído. No sé. Me cuesta explicarlo. Y también me he puesto nerviosa, porque, por fin, voy a leer "El niño con el pijama el rayas".

Llevo leídas cinco páginas y he tenido que dejarlo, estoy tan nerviosa que he decidido escribir esto. Creo que tenía muchas ganas de leer este libro. Nunca me he sentido así. La lectura de este libro conlleva más de lo que cualquier lectura conlleva.Tengo la impresión de que me hará llorar. Además las historias en las que participan niños siempre suelen tocarme algo más profundamente.

Llevo todo el fin de semana escuchando Maná y eso también me está haciendo enloquecer, por momentos. Hacía por lo menos unos seis años que no disfrutaba tanto de escucharlos. Tanto amor, tanto desamor últimamente. Nuevas sensaciones hacen que mi estómago esté así.

Nuevas canciones, y conocidas, que vuelven a hacer palpitar mi corazón.

Creo que después de haber escrito un poco me voy calmando, pero no estoy nada segura de qué es esto que me está pasando.

ACOMPAÑADA O NO, EN EL FONDO; SOLITARIA

Acabo de llegar de una tarde de playa.

Hoy fue mi primer día de este año. Mi primer día sola.

Éste es el único sitio en el que verdaderamente disfruto de mi soledad. Pero sólo en estos días. En los días en los que está desierta. En los días en los que no nos atrevemos todavía a coger el bikini y tumbarnos a tomar el sol. Siempre hay algún "loco" que lo hace.

He cogido mi toalla, mi libro "El psicoanalista", últimamente olvidado, mis gafas de sol, mi móvil, y me he tiado en la area.

No había nadie. Se contaban las almas con los dedos de una de mis manos. Aunque ya no era así cuando decidí recogerme de mi apacible y deseada soledad.

Me encanta disfrutar de esas dos horas así. Gracias a ello el día de hoy ya ha valido la pena. Me he encontrado a mí misma.

He recordado días en los que disfrutaba igualmente de esa soledad, pero cuando llegaba a casa, alguien me esperaba, o llegaría al rato. He sentido, con alegría, que no hay gran diferencia entre aquellos días y los de hoy. He sabido coger la soledad y disfrutar de ella, como antaño.

Sigo siendo yo. La misma de siempre.

Acompañada o sola, sola en el fondo.

Mi bolso

Este es mi bolso. El bolso marrón que uso de manera informal todos los días en que mi calzado es marrón. A lo largo de la semana puedo cambiarlo, pero el contenido suele ser siempre el mismo. Lo que hoy tengo en él, son todas esas cosas con las que soy incapaz de salir de casa.

Lo primero que voy a nombrar es la cámara digital, pues por ser ella la responsable de la fotografía, se ha perdido el participar en dicha imagen. Suele acompañarme a diario, pues siempre hay imágenes que quiero guardar para el recuerdo. Ultimamente suelo fotografiar: románticos atardeceres, como mi niña Gabriela va creciendo cada vez que la visito y alguna que otra situación que me recuerda como empieza todo.

En segundo lugar mi móvil, reacia a utilizarlo en aquellos primeros momentos en los eran como ladrillos, pero amigo tan fiel ahora. Siempre piensas que te están llamando cuando te lo olvidas y estás deseando llegar a casa para ver que finalmente nadie se ha acordado de ti.

En tercer lugar mis pañuelos de papel. Como buena alérgica a los ácaros que soy, raro es el día que no los necesite. Eso me recuerda que hoy he necesitado utilizar unos cuantos y no voy a deciros el porqué, pues seguro os reiríais de mí, y aún me dura el cabreo.

En cuarto lugar mis piezas de cuero. Mi cartera, mi agenda, mi monedero y mi "compresero-pastillero". Todas estas piezas son obra mía y les tengo especial cariño. En mi agenda llevo un boli que utilizo siempre que tengo que apuntar algo: direcciones de todo tipo, alguna que otra idea para los relatillos que se me ocurren, citas...en fin, de todo. En ella también voy acumulando todo tipo de tarjetas: la del concesionario, la de la pelu, la de la tienda de tatoo, la del masajista, un calendario de San Antonio del 2.002, y la primitiva que echo cada semana, si mi loca cabecita me lo recuerda. Ah! También llevo un billete de 5 euros por si algún día no tengo cambio para la primi.

En quinto lugar, las llaves de mi Clio gris. Otro fiel amigo.

En sexto lugar la crema de manos.

De séptimo van la vaselina para mis labios secos, y el brillo porque de camino siempre me suele desaparecer. Cuando me maquillo, todo suele aguantar en mi cara, pero los labios son superior a mí. No se como hago que en 5 minutos ya no tengo nada.

En octavo lugar, van los chicles. A menudo después del café suelo comerme alguno.

Y en noveno lugar están mis útiles de trabajo. Mi cuchilla y mi boligrafo.

Creo que no llevo muchas cosas, a juzgar por lo que he visto por ahí. Pero bueno, con lo que os he contado creo que os he mostrado un buen pedacito de mí.

Espero no haberos aburrido.