Todavía recuerdo tu cara, en aquel momento, culpable. Y recuerdo tus palabras que en segundos destrozaban mi tranquilidad en años forjada.

Todavía recuerdo ese grito que sonó cuando, al escucharlas, se rompió mi alma. Breve fue el instante, en que el estallido interior invadió mi garganta, haciéndome despertar en una realidad JAMÁS pensada.

Todavía recuerdo, como si fuera ayer, el grito desgarrador que salió de mi garganta, como para que vengas diciéndome que ¡son cosas que pasan!