Caminaba sola por la arena húmeda. Una noche realmente oscura, iluminada únicamente por las cinco farolas que acompañaban el pantalán. La luz sólo alcanzaba a los barcos, al agua y a la franja de arena más cercana al muro. Triste, sola y con ganas de llorar un rato, buscaba una piedra lisa en el muro para apoyar su espalda.
Sentada en la arena con las rodillas pegadas a su pecho, los brazos sobre ellas. la humedad le calaba un poco más el alma si cabe.
La noche estaba en silencio. Sólo se oía el agua calmada chocando por momentos con alguna de las piedras que formaban el muelle.
Miraba al frente. El leve danzar de las barcas y barcos casi imperceptible. La gran calma que reinaba la playa contrastaba con el desasosiego que reinaba en su cabeza. Todo iba mal otra vez. Sólo eran pequeñas cosas, pero eran demasiadas pequeñas cosas.
Las lágrimas caían por sus mejillas sin freno.
Pescadores furtivos rompen la calma de la noche. Frenan las lágrimas. Dos hombres buscan ingresos extras, o simplemente alimento para sus familias. Trabajo en equipo, duro, coordinado, rápido y silencioso.
Se van con la misma rapidez y cautela con la que llegan. En pocos segundos vuelve la calma.
Las lágrimas siguen dentro, pero las pequeñas cosas han perdido importancia.
Se levanta. Se despega de la fría piedra y de la humedad de la arena. Camina cabizbaja volviendo sobre sus pasos. Deshaciendo sus propias huellas...
precioso y lleno de vida y sentimientos.
Besos
Que texto mas interesante...
me ha dejado sin palabras...
un saludo
яєιηα ѕιη тяσησ
Bello...
besos
Seguro que encontró la paz que tanto buscaba. A veces necesitamos aislarnos para luego poder abrirnos.
Besos.
Yo me pasé un verano enterito yendo a la playa a pasear por la orilla a las tantas de la madrugada. También había pequeñas luces, pescadores, parejas revolcándose en la arena, mirones, gente con perros... y paz.
Eso sí, en mi caso había muchos grandes problemas y alguno que otro pequeño.
Un beso
A veces las cosas sencillas pueden hacernos apartar la vista de las que consideramos complicadas.
Me encantó tu texto... es muy bello
UN BESO
Recuerdo la primera vez que recibí un elogio o un reconocimiento por algún relato o cuento escrito por mí; ese día penetro en mi ese letal veneno que es sentirse leido y en cierto modo admirado Desde aquel día con mayor o menor fortuna no he dejado de hacerlo.
Pues hoy te digo que bienvenida, que estoy seguro de que ese veneno ha penetrado en tí de forma que jamás dejarás este "vicio" de escribir cosas tan sentidas como la que has publicado.
Mis respetos pues ante la Escritora. Un beso.
hola
saludos y buen finde
att simplemente noches