Tengo ganas de llorar. Y con ellas vuelven las ganas de escribir. Pero en mi cabeza sólo aparecen ideas, frases... incapaces de ligarse y crear textos.

Sufro una pequeña lucha interior entre la tristeza y la alegría. La primera duerme en mí cada día.Lo sé. Ha encontrado un sitio, cómodo y agradable, entre los pedazos que han quedado esparcidos de mi alma.

Mi amiga y lejana alegría lucha contra ella cada día, pero no consigue arrancarla de esa comodidad para siempre. Parece abandonarla, un rato, en los momentos de jaleo, al escuchar voces estrañas. Posiblemente salga a estirar las piernas, o fumarse un cigarro, para tumbarse de nuevo cuando vuelve la calmada soledad.

A lo largo del día puede perder la batalla. Pero se resguarda en mi alma, conoce todos los nuevos rincones y parece recobrar fuerzas con cada luna.

Cada mañana parece que la lucha volviese a empezar. Cada nuevo día la tristeza empieza ganando.